martes, 10 de marzo de 2009

Arrugas...



Hace poco cumplí 51, "puff!!!", pensé el día de mi cumple, "bueno ya lo pasé, pasé la barrera de los 50 y todavía soy feliz, todavía tengo proyectos por los que vivir, claro también llevo más tristezas, más desengaños, más desamores, muchos dolores, más, más... a cuestas, pero esos más no me han quitado las ganas de reír; los cincuenta y…. no son tan malos como los imaginé allá por mis 20".
Después, pasé al espejo e hice la correspondiente evaluación de mis arrugas, con la obligada pregunta ¿tendré que hacerme una cirugía?, y...si la verdad es que estoy arrugada, fue mi respuesta apresurada.
Divagaba sobre costos y ofertas de liftings, estiramientos, colágenos etc. cuando lo reconocí, allí estaba; ese viejo surco, que había aparecido la mañana siguiente a la primera noche que Javier no durmió en casa y se olvidó de avisarme; más abajo la otra, la que se me hizo de tanto llorar por ese señor...cuyo nombre no recuerdo ahora, y las otras, las que se fueron formando mientras corría tras Joaquín para que se bañe, estudie o simplemente tratando que se quede quieto un minuto, o esa que está justo arriba del ojo izquierdo, el culpable de esa arruga es Juan, yo levantaba esa ceja cuando el jugaba al Básquet en San Lorenzo y le tocaba, justo a mi hijo, definir algún tanto, mi ceja se elevaba formando una liñita chiquita y ahí quedó, profundamente marcada.
¿Y como voy a seguir mi vida sin mi mapa?, pensé, ¿donde van a quedar las huellas del camino recorrido?, y ¿las arrugas de las risas que tuve, la de todas mis alegrías, las que acompañan a las otras para darles soporte, van a desaparecer en manos de un bisturí, o borradas por algún líquido mágico que las saque en un minuto?.

Entonces me di cuenta que lo importante no es, no tener arrugas, si no lograr que las que ganen en el mapa de mi cara, sean las arrugas que suben, las que llevan mis gestos hacia arriba, las que se forman con las risas que tengo o las que me traen los demás, decidí no gastar, salvo en cremas anti-age, y a partir de ahora darle la bienvenida a todas mis arrugas, y cuanto más se eleven mejor, porque significará que soy feliz.

4 comentarios:

anna dijo...

Hola Sara,

La mejor medicina es reír, reír y reír, por que los pómulos se levantan y salen esas arrugas a los lados de los ojos tan sexis, seguro que tu debes de tener muchas así. Me ha encantado tu relato-retrato, todas debemos pensar como tú y no borrar ni un ápice de nuestra piel, es nuestro camino corrido y nunca debemos olvidarlo, para no repetir nunca lo malo. Y las buenas repetirlas las veces que sean necesarias.

ARRIBA LAS ARRUGAS !!!!!!

Un beso enorme.

Ximena Ianantuoni dijo...

QUÉ GROSA SOS, Y LO BIEN QUE ESCRIBÍS, BESOTE

Kinder dijo...

Si el pasado a sido bueno y memorable, da gusto verse las arrugas en el espejo para recordar lo vivido, un placer conocer su blog.

Mai dijo...

Bravo! Aplaudo este manifiesto a favor de las marcas de la vida de pie! Cada etapa de la mujer tiene su belleza particular, esa que se pierde si se pretende detener el tiempo, en una carrera interminable hacia la no aceptación...
Beso grande Sara!


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